Los propietarios de este cortijo situado en la sierra de Córdoba iban a celebrar un evento y nos llamaron para estudiar algunas mejoras en el jardín. Realmente el jardín tenía una estructura tan definida y tan inteligente que lo único que hicimos fue reponer planta que por el paso de los años se había perdido: Cercis, Albizias, Prunus en lo relativo a los árboles; Euonymus, Eugenias, Hibiscus, Bojs en cuanto a los arbustos; y múltiples especies de planta de flor para dar color a los parterres: rosales, salvia, petunias, pelargonium… todo un festival para los sentidos. La casa y el jardín, un verdadero lujo, pero… ¿qué os parece el “jardín” exterior, el que se extiende hasta que se pierde la vista?